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Con la aparición de los primeros ordenadores se hizo patente la necesidad de establecer unas normas para el cableado que debía unirlos a los dispositivos de entrada y salida de datos (pantallas e impresoras).
Cada fabricante de ordenadores utilizaba tipos distintos de cables, con topología y conectores diferentes, incluso un mismo fabricante empleaba diferentes sistemas de cables y conectores para cada serie de ordenadores. Se había llegado a diseñar conectores especiales para su uso exclusivo.
Unos se conectaban en estrella, otros en bus, otros en anillo, etc. La información que facilitaban los fabricantes era muy restringida. Las velocidades de trabajo usuales variaban desde 9.600 bps (bits por segundo), hasta los 2 Mbps (megabits por segundo) en los equipos más rápidos y potentes.
Se utilizaban cables especialmente diseñados a medida para cada fabricante, aunque los más usuales eran los coaxiales, twinaxiales, serie (RS-232) de 3 a 25 conductores.
Como consecuencia, el conocimiento de los distintos sistemas de cableado propietario estaba solo al alcance de algunos instaladores muy especializados.
Cada vez que alguien precisaba cambiar su ordenador, incluso de la misma marca, debía desecharse el cableado existente y proceder a un nuevo cableado, cada vez con una vida más efímera. Con el tiempo se vió la necesidad de crear un sistema de cableado estandard, capaz de ser utilizado por todo tipo de ordenadores con los adaptadores precisos, que no quedase obsoleto con el cambio de ordenador, ni de sistema, ni de topología, y que permitiera con facilidad el crecimiento de la red, la reubicación de los equipos y su funcionamiento con velocidades de trabajo cada vez más altas.
Con la eclosión de las redes locales, las telecomunicaciones y las redes telefónicas digitales, los antiguos cableados eran un freno al progreso.
Para dar respuesta a esta necesidad del mercado la Asociacion de Ingenieros Electricos (EIA) creó en 1985 un grupo de trabajo encargado de desarrollar un estandard. En 1991 apareció este estandard, conocido como EIA/TIA 568 , que con sus documentos adicionales TSB-36, TSB-40A y TSB-53, definía un conjunto de sistemas, cables y conectores de alta calidad, tanto en cobre como en fibra óptica, que permitían crear un cableado estructurado en los edificios de oficinas.
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